A partir de los años setenta, el diseño automovilístico estadounidense comenzó a transformarse profundamente, impulsado por la tecnología, la aerodinámica y nuevas exigencias normativas.
El impacto de la aerodinámica
La eficiencia aerodinámica pasó a ser un factor determinante. Las líneas se suavizaron y el diseño se subordinó al rendimiento, marcando una ruptura con el exceso formal de décadas anteriores.
Normativas y eficiencia
Las regulaciones sobre consumo y emisiones redefinieron las prioridades del diseño, obligando a integrar tecnología, seguridad y sostenibilidad sin renunciar a la identidad visual.
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