A partir de la segunda mitad del siglo XX, las grandes marcas automovilísticas estadounidenses consolidaron centros de diseño propios, integrando el estilo como parte esencial de su identidad.
General Motors y el modelo corporativo
General Motors fue pionera en estructurar el diseño como un departamento estratégico. Sus centros reunían diseñadores, ingenieros y modelistas, definiendo un lenguaje visual coherente para cada marca del grupo.
Ford, Chrysler y la competencia visual
La competencia entre fabricantes impulsó una carrera por la diferenciación. Cada marca buscó un estilo reconocible que conectara con el público y reforzara su posicionamiento en el mercado.
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