Psicosis es una obra maestra que revolucionó el cine de terror e inauguró el subgénero slasher. Alfred Hitchcock construye una atmósfera de horror psicológico a partir de la inquietante normalidad del motel Bates y de la composición frágil de Marion Crane. La famosa escena de la ducha, con el montaje fragmentado y los violentos violines de Bernard Herrmann, rompió todos los códigos del cine clásico al eliminar de forma inesperada a la aparente protagonista a mitad de metraje.
El blanco y negro potencia la sordidez de los escenarios y permite a Hitchcock sortear la censura al sugerir más que mostrar. Anthony Perkins dota a Norman Bates de una mezcla perturbadora de timidez, cortesía y amenaza latente, convirtiéndolo en un icono del cine de terror psicológico. La película juega con la identidad, la culpa y la represión, apoyándose en un guion que dosifica la información hasta el célebre giro final en el sótano.
Psicosis no solo redefinió el terror, también cambió hábitos de exhibición: obligó a los cines a no permitir la entrada una vez iniciada la sesión, para preservar la sorpresa. Su influencia se extiende a incontables thrillers y slashers posteriores.
Hechos destacados
- Rodada con el equipo de la serie televisiva de Hitchcock para abaratar costes.
- Se usó jarabe de chocolate para simular la sangre en la escena de la ducha.
- Uno de los mayores éxitos de taquilla de la carrera del director.